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lunes, 24 de agosto de 2009

Fecha 1: Boca Jrs (2) - Argentinos Jrs (2)




"El único que podía cambiar el partido era Marino".

Le tenía mucha fe Alfio Basile al hombre de Los Surgentes. El Coco confía tanto en lo que puede aportarle Marino que en la conferencia de prensa contó una intimidad: "Tenía un quilombo... Estuve hasta las 12 menos cuarto con la duda de poner a Marino o a Gaitán". En el entretiempo, el DT corrigió lo que, en la práctica, consideró como un error y puso al cordobés, quien le demostró que a las 12 menos cuarto había tomado una decisión equivocada. En apenas seis minutos, primero con un cabezazo y luego con un derechazo desde afuera del área, Guille empató un partido bastante difícil.

¿Por qué Basile pensó que el que podía cambiarle el partido era Marino? Porque el entrenador valora la capacidad técnica del ex Newell's. Esto no significa que Gaitán no la tenga. La diferencia es que el Coco lo ve a Marino como un mejor complemento para Insúa. El Pocho y Nico son más parecidos: zurdos con técnica pero más punzantes, más vertiginosos y hasta más individualistas. Marino, con buen manejo de ambos perfiles, aporta mayor pausa y hace un culto de la circulación del balón, del juego asociado. Contagia precisión y ganas de tocar. El partido de ayer confirma ese ojo clínico del DT: en el primer tiempo, Gaitán ni se juntó con Insúa. Intercambiaron permanentemente de posición pero casi no hubo conexión entre ambos. En cambio, cuando entró Marino, hubo un mayor diálogo con el Pocho. Se buscaron y generaron algo más de fútbol, aunque lejos igual de la sociedad que se armó entre Insúa y Riquelme, el jueves contra Vélez.

En realidad, Marino sorprendió a todos. Ni él podía creer que metió dos goles, hecho inédito en su carrera en el fútbol argentino. También sorprendió a Argentinos. Porque en su primer gol, de cabeza tras el córner preciso de Insúa, el enganche cabeceó solo ya que aún no tenía asignada una marca del rival. En esos primeros diez minutos del segundo tiempo, Marino recibió siempre en soledad ante un equipo confundido al no saber si iba a jugar suelto por el medio (como lo hizo) o recostado sobre la izquierda. Sorprendió, claro, a Torrico con ese derechazo tras una pelota que quedó perdida a metros del área. El remate no fue un bombazo porque no llevó mucha velocidad ni fue tan esquinado porque tampoco entró pegado a un palo, pero sí fue sorpresivo porque agarró mal parada a la defensa y también al arquero.

Con esta actuación, mucho más destacada por su doblete, subió escalones en la competición cuando falte una pieza del tándem creativo Insúa-Riquelme. Dicen que cuando un suplente ingresa durante el partido debe demostrar que el técnico se equivocó al no ponerlo como titular. Misión cumplida, Guille.

Fuente: Diario Ole / Fotos: Infobae

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