Se suspendieron los amistosos que Boca iba a jugar en Europa y cambia el rumbo: ahora jugará en Guadalajara y en Culiacán. Y, si Ramón Díaz quiere, en el DF.
Las comodidades del campo de entrenamiento y del hotel están a la altura de las exigencias. El clima, más allá de la lluvia del domingo que trajo un lunes un poco húmedo y pesado, es el ideal para forzar los músculos al máximo. Los paisajes regalan la serenidad justa como para limpiar la cabeza antes de largarse a la máxima exigencia de la competencia. Todo muy lindo, podría decirse sin temor al error, pero hay un pequeño detalle: Y los partidos de Boca A esta altura de la preparación, con una semana de trabajo en Buenos Aires y otros tres días en Estados Unidos, la incertidumbre sobre los amistosos que jugará el equipo de Carlos Ischia ya son una preocupación para el cuerpo técnico. A los que se cancelaron antes de tomar el avión hacia aquí, dos que se iban a disputar en Venezuela y otro con el Napoli en Italia, ahora se le sumó la certeza de que la gira por Europa está muerta y no se jugará ni en Atenas (Grecia) ni en Budapest (Hungría) ni en Bruselas (Bélgica). En el Viejo Mundo sólo estaba confirmado un partido con Atlético de Madrid, el sábado 2 de agosto, y la idea de los organizadores era sumar otros dos amistosos en México para completar el calendario. Pero Carlos Ischia no está dispuesto a viajar a México y luego cruzar el océano para jugar un solo partido. Cuál es la solución Ahora Boca enfrentará el 23 de julio a Tecos, en Guadalajara, y el sábado 26 a Dorados en Culiacán. Nada más Ahora existe una chance de cerrar un tercer partido contra el América del mismísimo Ramón Díaz, si es que el Pelado riojano da el ok. De lo contrario, se buscará en otros destinos de Sudamérica. La pregunta del millón, de dólares en este caso, es por qué tantas vueltas. Por qué salió Boca de Buenos Aires sin el itinerario definido. Business are business, dicen por acá, y la cuestión es simplemente de billetes e incumplimientos. Boca firmó un contrato con la empresa Filbon que representa el empresario argentino Alejandro Domínguez, que le garantiza nada menos que la pretemporada paga en un lugar de lujo y con todas las comodidades, que cotiza alrededor de 400.000 dólares, más otros 1.100.000 verdes por poner el equipo para jugar cuatro amistosos en USA, México o Europa. A partir de allí, los empresarios que ponen esa platita venden los partidos lo mejor posible (alrededor de 400.000 ó 500.000 cada uno, de acuerdo al rival, el lugar, la oferta y la urgencia del caso, por supuesto) para salvar la inversión inicial y ganarse unos dólares por su trabajo. Pero esta vez, incluso con contratos firmados como sucedió con los acuerdos que se habían cerrado en Venezuela y con los amistosos europeos que ofreció el agente FIFA Guillermo Toffoni, finalmente no aparecieron los adelantos de dinero y hubo que cancelar los compromisos sobre la marcha y rearmar el itinerario. Para el cuerpo técnico de Boca, desde ya, es una verdadera bendición para optimizar la preparación física de la pretemporada y así, evitar un viaje tan largo hasta Europa.
Mientras que con llamados teléfonicos y charlas contra reloj se define el futuro de Boca, acá, en Estados Unidos, todo es trabajo físico. El fútbol, entonces, quedará para México...
WASHINGTON (ENVIADO). Fuente: Diario Ole
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