Al minuto de juego, nuestro equipo pudo haber roto el cero. Gracián lideró un avance, el primero, y cuando llegó al área envió un centro para la cabeza de Boselli, quien no pudo llegar antes que el defensor Miranda. Palermo esperaba en soledad el pase en el punto del penal, pero el Tano no lo vio.
El local salió con todo a imponer sus urgencias y Caranta debió esforzarse para mantener en dos ocasiones su arco en cero. Primero le tapó un mano a mano a Borges y luego Dagoberto, ingresando por la izquierda, sacó un centro cerrado que el cordobés abortó con grandes reflejos.
La otra ocasión para el campeón de América estuvo en los pies de Ledesma. El mediocampista recibió un pase a espaldas de los defensores de Ibarra y, ante la salida de Rogério Ceni, no puede definir con precisión.
En un PT muy luchado y donde se generaron pocos espacios para la creación, Battaglia, el mecionado Ledesma y Gracíán, quien retrocedió para recuperar la pelota, fueron vitales para que Sao Paulo fuera perdiendo de forma paulatina convicción y actitud.En el inicio del complemento, Boselli, de palomita, a los 2', no pudo conectar con precisión un centro de Krupoviesa -ingresó en el entretiempo por la lesión de Maidana- desde la derecha. La pelota pasó cerca del segundo palo.
Boca siempre buscó atacar y se defendió con orden, sacrificio y solvencia. Pero luego del gol fortuito de Sao Paulo, las urgencias cambiaron de lado.
El equipo dirigido por Miguel Russo se adueñó de la tenencia de la pelota y del terreno. Dejó al local cruzar la mitad de la cancha en contadas ocasiones.
Pero los centros al área buscando a Palermo, Bueno y Boselli no fueron lo necesariamente precisos para que un jugador xeneize marcara el empate. Pero se estuvo muy cerca. La presencia y la presión en ofensiva fue avasallante.
Sólo faltó la última estocada: profundidad y eficacia.
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