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lunes, 6 de agosto de 2007

Boca Jrs (0) vs R. Central (0). No fue Boca

La ausencia de Riquelme es el mojón desde el cual arranca el camino hacia el empate. Pero durante ese trayecto sin el cerebro, el equipo consiguió un recorrido que hace que pueda contar con otros jugadores que resuelven por sí. Boca necesita de Román, aunque sin él también puede —y debe— jugar. Ya lo demostró. Y el debut fue frío no sólo por la ausencia de su conductor. Porque el candidato no transmitió, no logró asociar juego y no pudo acomodarse al 4-4-2. Russo tardó en reaccionar (apenas cambió peón por peón) y el conjunto tuvo poco de junto y mucho de separado. Todo eso hizo que Boca no pusiera en la mesa ese plato potente que, en general, te llena todos los domingos. Fue un equipo descremado, que no tuvo ni siquiera su camiseta de base para tirársela al Sub 20 —reforzado— de Central. Le faltó de todo, Riquelme incluido.

Y con estos primeros 90 minutos como análisis de base, hay que desmenuzar el croquis que trazó Russo para evaluar el post-título de América. El entrenador sabía que, en caso de que se concretara, la continuidad de Riquelme iba a consumirse algunas fechas del Apertura. Según el técnico reconoce, no pensó jamás en un plan B. Y así realizó la pretemporada en Tandil y la agotadora gira por Estados Unidos. Confió en su poder de estratega para zanjar el ''mientras tanto''. Y perdió. Porque no gestó un equipo con volantes explosivos para jugar sin conductor y porque tampoco tiene a alguien que pueda traer ahora, tirarle la camiseta y solucionar todo. De hecho, el primer cambio, ése que tiene que generar temor en el rival e ilusión en el hincha, ése que puede cambiar el rumbo del cero fue el ingreso de Jesús Dátolo...

Se notó con claridad que unos pibes corredores y metedores como los de Central, ahogaron los esfuerzos individuales del medio de Boca. Conclusión: por momentos, Palermo intentó jugar de Juan Sebastián Verón y Palacio nunca supo quién trasladaba la pelota y por dónde tenía que ocupar espacios. De hecho, vivió en offside. ¿Quién traslada? ¿Vos? ¿Yo? ¿Ledesma? ¿Battaglia? ¿ Banega? ¿Cardozo? ¿Todos a la vez? La solución es compleja. Porque después de Riquelme, cualquier otro que intentara ponerse en el rol de conductor, iba a ser irremediablemente comparado con el jugador del Villarreal. Pero igual, así al centro loco para Palermo, a las generosas subidas de un inexperto Urribarri o al rapto de inspiración de algún pie fino, Boca no puede jugar más. Quizá le gane a Argentinos y también llegue a golear a San Martín de San Juan. Pero el truco no se define en dos manos.

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